
Lorem ipsum fue escrito en lengua latina por Marco Tulio
Cicerón hace más de 2000 años. Este texto se encuentra
distribuido fragmentariamente en su Tratado filosófico De
finibus Bonorum et Malorum (Sobre los límites del bien y del
mal). Comienza así:
“Neque porro quisquam est qui dolorem ipsum quia dolor sit amet,
consectetur, adipisci velit”
“No hay nadie que ame el dolor de por sí, que lo busque y
quiera tenerlo, simplemente por el hecho de ser dolor”
Actualmente, la versión que conocemos como Lorem ipsum
es una adaptación del original con algunas palabras y letras
eliminadas para crear un texto sin sentido. Se dice que fue
modificado así en el siglo XVI por alguien que trabajaba en
una imprenta.
De la tipografía a los bits, Lorem ipsum se usa en el diseño
digital como plantilla de relleno para ver cómo va a quedar
un texto antes de imprimir o generar el contenido definitivo.
Relleno. Sin sentido.
Lorem es dolorem.
Lorem es La Lore, relleno, resto, vida residual.
Con sentido.
LA LORE ISUM
RELATOESÍA

Noche de lluvia. Patean la puerta que se abre y yo corro a esconderme debajo de la cama grande. Mamá me dijo otra vez que no prenda la luz, ni falta que hace, me sé de memoria el camino, puedo hacerlo hasta con los ojos cerrados.

Algo cae sobre el colchón, se mueve como una lata que salta haciendo ruido. El elástico me roza la cara cada vez que se hunde, juego a que un tren me pasa por encima.
No sé qué quiere decir te guá culiá.
La cama zapatea, mamá llora, o canta, algo cae al piso, el cinto, la hebilla del cinto que se parece a una campanita, y el ventarrón de ropa, de sábanas, de las patas de madera chillando raspaduras cerca de mí.

No sé quién es. Nunca sabemos cuándo viene, pero sí sabemos cómo viene: patea la puerta y yo me escondo. También sé cuándo se va; después del grito y de unas monedas que nos deja, y unos billetes también. Lo sé porque mamá prende la luz y los veo en el piso.
Ella se lava la cachucha, primero; después vuelve del baño, mete el brazo debajo de la cama, le agarro la mano calentita, me ayuda a salir, me abraza.

Llora y dice que no, que le entró una basurita en el ojo. Mañana comemos algo rico, dice, y pago la pieza. Cierro los ojos y no la escucho. Pero la huelo. El mismo olor al perro amojosado que a veces entra de prepo a casa, de noche, cuando viene la lluvia.
No sé qué quiere decir te guá culiá.
Cu-liá. No sé si quiero saber.
Y mi ruido sin voz, por dentro:

F I N
¿ F I N ?







