LA MUJER QUE NO SUPO AMAR / Agustina Osores

Corre Junio del 2021, mes en que se cumplen 29 años de uno de los mejores álbumes que el rock argentino nos ha dado, el más vendido de la historia nacional. “El amor después del amor” se titula el disco que ha trascendido a más de una generación, obra cumbre del señor Rodolfo Páez. En la misma semana de este aniversario, un llamado me dice la frase que nunca quise escuchar: “Elba está mal”.

 Elba, la mujer que no supo amar, según la describen sus vecinas, se descompensó y su situación es crítica. Con esas dos noticias empecé el mes y no pude evitar relacionarlas. ¿Elba quiso y no supo amar? ¿Qué quiso decir Fito con esto del amor después del amor? ¿Cómo se ama después de amar?

Elba, la mujer que no supo amar, tiene 81 años y una demencia senil que avanza a pasos agigantados. Sus vecinas se refieren así sobre ella porque no la conocen, en cambio yo, con 29 años de tenerla en mi vida puedo dar fe del error de esa blasfemia. Elba, la mujer que no supo amar, en realidad amó más que cualquier humane que conozca. Amó de forma desmedida en su juventud, amó a Carlos más que a su propia vida. A los 21 años decidieron coronar ese amor y casarse; pero no todo lo que brilla es oro, ese deseo nunca se cumplió. Carlos murió de forma repentina dejando a la novia con el vestido blanco a medio probar. Elba, la mujer que no supo amar, quedó detenida en los tiempos de Carlos, ancló su vida a los días de su joven amor.

¿Qué tienen en común Elba y Fito? Mucho más de lo que pienso, porque pongo el disco mientras escribo estas líneas, y suena Tumbas de la Gloria, me detengo en uno de sus versos y escucho “Tu amor abrió una herida porque todo lo que te hace bien, siempre te hace mal. Tu amor cambió mi vida como un rayo para siempre, para lo que fue y será. La bola sobre el piano la mañana aquella que dejamos de cantar, llegó la muerte un día y arrasó con todo, todo, todo, todo un vendaval y fue un fuerte vendaval”. Y no sé si eso lo escribió Rodolfo allá por el ‘92 o Elba el día que supo que no llegaría al altar. Ninguno de los dos tiene en claro cómo se ama después de amar.

En sus años de elegida soltería, Elba se volvió mamá de sus sobrines, y abuela de les hijes de estes. Fue la tía de cuanto humane pasó por su vida. Para todes, ella fue y será la Tía Elba. Depositó, lo que le quedaba de amor, en la familia propia y la elegida; hasta que 26 años más tarde conoció a Oscar, que, a fuerza de paciencia, perseverancia y mucho respeto logró despertar, otra vez, el amor de Elba. Fueron años felices para ambos. Viajaron, rieron, cenaron y almorzaron en cuanto bar existiera en Rosario. Auspiciaron de abueles de nietes que no tuvieron. Fueron madre y padre de hijes que nunca parieron. Pero Oscar enfermó, el cáncer se lo llevó después de hacerlo agonizar.

Elba, la mujer que no supo amar, se animó dos veces al amor, fue correspondida y se volvió viuda antes que esposa. Y ahora me pregunto, ¿cómo fue para Elba el amor después del amor? Elba, la mujer que no supo amar, hoy tiene más de 80 años, los achaques de la vida la tienen desvariando y su cabeza quedó en las épocas de a dos. Hay días en los que tendida en su cama pregunta dónde está Carlos, y otros avanza en el tiempo y pregunta por Oscar.

Elba, la mujer que no supo amar, solo recuerda a sus dos amores. ¿Cómo se le explica que ellos ya no están? ¿Cómo se le dice a Elba que pasaron tantos años desde la última vez que Oscar tomó su mano? Elba, la mujer que no supo amar, no quiere vivir sin amor, no puede regresar su mente del último beso con Carlos, no quiere una vida sin Oscar. Pasa sus días al cuidado de una enfermera, en la única casa donde siempre vivió sola. Dice que no la molesten, que no necesita ayuda; pero si la enfermera no está Elba no come, no habla, no se levanta. La enfermera a veces corre hasta la habitación, y le pregunta qué pasó que la llamó, Elba responde que nadie le habló. Lo que la enfermera no entiende, es que Elba no está sola.

Elba, la mujer que no supo amar, pasa sus últimos días en la tierra con Carlos y Oscar en su memoria. Su cuerpo ya no le responde, o al menos como ella quisiera. Pero se niega, no quiere agonizar en la cama de un hospital. Elba, la mujer que no supo amar, está muriendo de amor; acompañada de los únicos fantasmas que no la asustan, sino que la calman. Elba, la mujer que no supo amar, entendió al igual que Fito que “nadie puede y nadie debe vivir, vivir sin amor.”

Ilustración: Santiago Grunfeld

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