Despertó y se sintió perdido. Alrededor todos dormían. Reclinó la butaca y se refregó los ojos. Después miró hacia adelante por el pasillo. Lo único que podía verse eran las dos luces del colectivo, dos torpedos blancos lanzados hacia la oscuridad del asfalto. Tuvo el presentimiento de que debían haberse bajado antes. Que la última … Sigue leyendo LA ENTREGA / Federico Fontana
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